Los niveles altos de potasio en sangre son un hallazgo común entre las personas hospitalizadas. Sin embargo, la mayoría de veces la hiperpotasemia se diagnostica tras unos análisis de rutina o al observarse ciertas alteraciones en un electrocardiograma.

En cualquier caso, debido a las graves complicaciones que puede causar, es necesario iniciar un tratamiento para la hiperpotasemia lo antes posible.

Existen diferentes estrategias para reducir los niveles altos de potasio en sangre.

No obstante, el primer paso siempre pasa por identificar la causa que está originando esta alteración metabólica e intentar eliminarla.

Paralelamente, se tendrá que reducir el aporte de potasio en la dieta, limitando el consumo de aquellos alimentos que lo contienen en cantidades más elevadas.

Aun así, en la mayoría de las ocasiones se hará necesario también el uso de fármacos específicos.

En el caso de la hiperpotasemia leve, con uno niveles de potasio en sangre inferiores a 6 mEq/L y sin trastornos electrocardiográficos, esta podría llegar a controlarse con la disminución de la ingesta de potasio o al suspender el consumo de medicamentos que, como efecto secundario, hagan aumentar la concentración de este mineral en el organismo.

Sin embargo, también puede requerirse la administración de fármacos a base de sulfonato de poliestireno de sodio.

Ante una hiperpotasemia moderada o grave, es decir, en la que los niveles de potasio en sangre oscilen entre 6 y 6,5 mEq/L, es imprescindible una atención médica urgente. No obstante, el tratamiento dependerá de la situación clínica de cada persona.

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